Un día, cuando estaba sentada en la puerta de su casa, una niña notó que nada de lo que veía era real. Sospechó que entonces podría cambiarlo todo, como en sus sueños. Se acomodó la falda, se arregló el cabello, tal vez por última vez, cerró los ojos y soñó.
Desde ese día algunos la han visto volando entre las nubes.

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