domingo, 16 de junio de 2013

Un conejito temeroso

Nadie lo vio salir en la unánime noche de su tronco.
Asomó primero sus naricita, luego sus orejitas por último dejó ver su carita. Saltó de un tronco al otro. Se escondió en la espesura del pasto.  

A pesar del miedo ese día decidió mirar las estrellas. Y tal vez alcanzar a una de ellas.

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